Golo
Le cuento como la semana pasada nos acercamos a Sadrià para ver si logramos que los jugadores del equipo nos dediquen unas palabras para hacer un video cara a animar a los indecisos (esa extraña especie que tiene como habitat nuestras calles, la de los pericos no implicados) a subir el jueves a Montjuïc.
También comentamos como fue el día de programa con Joan Golobart. Por desgracia, el lío que se monta cada lunes en la sala de control me impide salir a saludarle y disfrutar de su charla, como afortunadamente si he podido hacer una vez apagados los focos... eso si, una vez repuesto de la impresión que me produce cuando me señala a la cara y espeta "casta, a veure si canvies l´entrada del teu blog que fa dies que no renoves!" Evidentemente, no he podido ni ponerme mas rojo de la vergüenza ni más balbuceante por la impresión, pareciendo un perfecto remedo de tonto de baba. Que personas que admiras tanto como deportistas o en su faceta de analistas de fútbol pierdan un minuto en leer una simple página personal me parece admirable, y más aún que te lo digan, con lo caro que está en este maldito mundo el recibir el elogio ajeno.
Carlos, que como buen españolista atesora en su memoria mil anécdotas, me cuenta como Golobart fue fichado... ¡en una discoteca! por Xavier Azkargorta (nunca me cansaré de repetirlo, un sabio con mayúsculas, que en muy poco tiempo como entrenador hizo mucho por este club) cuando con 26 años nadie le quería, y se cansaba de deambular en 2ªB, en el Hospitalet. A las órdenes de don Xabier sólo disputó cuatro encuentros, pero poco a poco, y jugando cada vez en una posición diferente en el campo, demostró que era un jugador de extraordinaria polivalencia, capaz de analizar con muy pocos lances el partido que debía jugar a nivel personal (impresionante la descripción que le leí hace un tiempo de como evaluó en segundos el marcaje que debía hacer en una ocasión a Emilio Butragueño, y que copio al final de esta entrada para que nos demos cuenta de la capacidad de análisis de Joan Golobart). También mi contertulio ponía nombre a esa persona que tan mal se portó con él cuando inicialmente renunció a renovar estando lesionado, dado que él consideraba poco ético hacerlo estando de baja, y más tarde recibía la negativa del club a hacer efectiva la misma porque Mister X se negaba a tenerlo en la plantilla que entraba a dirigir. Ya recuperado, Golo, perico de corazón y sentimiento, se negaba a fichar por otro equipo, y abandonaba la práctica activa del fútbol. Fueron muchos años de duda ante la decisión tomada, que condicionaba el futuro de su familia, hasta que oyó de labios de su hijo el orgullo que sentía por ser españolista. Entonces sintió por vez primera que su decisión había sido la mejor. One of us.
Joan Golobart.
Un profesional que basa su éxito en la velocidadnecesita de la existencia de una buenadefensa zonal. Porque los aficionados deberían entender que la dificultad no resideen lo rápido que pueda desplazarse, sino enla rapidez con que interactúan la orden del cerebro y su respuesta muscular. Trataré de explicarlo con una anécdota personal. Mi debut en el Espanyol se produjo al final de temporada siendo entrenador Azkargorta ys ólo disputé cuatro encuentros. Al inicio de la siguiente, con Clemente en el banquillo y con serias dudas en mi mente sobre mi posible titularidad, me encontré con la tarea de marcar, hombre a hombre, a Butragueño. Era un tipo de tarea que jamás había ejercido y la verdad es que me presioné bastante. A los tres minutos me di cuenta de dónde residía la dificultad de mi cometido. Cuando Butragueño se paraba con el balón, yo me situaba frente a él. Trataba de estar muy concentrado a la espera de suarrancada. Sabía que casi siempre saldría por mi derecha y por eso creía que gozaba de una ventaja sobre él. Pero de repente me percaté de mi inferioridad. Butragueño decidía iniciar la acción con su mente y yo también pero sus piernas respondían inmediatamente y en cambio las mías no. Yo podía observar cómo él empezaba a desplazarse y en cambio yo no me movía. Mi cerebro insistía en comunicar la orden a mis músculos, pero éstos siempre reaccionaban unas décimas de segundo más tarde. La verdad es que fueron unas sensaciones angustiosas hasta que me di cuenta de que debía poner sobre el campo mi complexión física para compensar ese déficit neuromuscular. En el mundo del fútbol los segundos empiezan a ser una eternidad con los sistemas defensivos tan elaborados y algo muy importante para cualquier jugador y sobre todo para los puntas son las tomas de decisión. Cuando más rápidas sean, mayores son las posibilidades de lograr el éxito.
Etiquetas: El Tostadero Club Social, Memorias del Club X




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